Proyecto Nada

La división masculina: el hombre “Mac” vs. el hombre “Pc”

Posted in Reflexiones de Manu by Manu on diciembre 21, 2009

El comienzo de la relación

El inicio de la relación con Mac suele ser orgásmico. Rápido, accesible, sin demasiadas vueltas y enfocado tan sólo a lo que realmente importa. Las relaciones con Pc, en cambio, suelen tener un inicio tortuoso. Casi como si tuvieran que procesar siete libros de instalación para poder subirse al auto y dirigirse a la primera cita. Todo esto con la concreta posibilidad de hacer algo mal (hecho que acompañará a la pareja hasta el final de sus días manifestándose en pequeños inconvenientes cotidianos).

La apariencia

Un usuario de Mac será, siempre, el acompañante elogiado por todas y cada una de las mujeres presentes en cualquier evento. Por su diseño, elegancia y simplicidad, es probable que el susodicho despierte más de un suspiro entre el público femenino. Pc, en cambio, siempre encontrará a su mujer justificando su apariencia con el siguiente pretexto: “Era más barato y por lo general sirve para las funciones básicas. Digo por lo general porque siempre existen esos momentos en los que su mente se cuelga y parece que nunca más se va a despertar”.

La dinámica

Las mujeres de Mac encontrarán su relación más sencilla. Con una pareja siempre concentrada y predispuesta para resolver los problemas, la terapia de pareja será, tan sólo, una temática de conversación con sus amigas PC. En cambio, las parejas de PC tendrán frecuentes problemas de “conexión”, en especial aquellas que se entregaron a las “bondades” de los “Vista” o cualquier sistema operativo nacido después de la generación “DOS”.

La aparición de los problemas

Con una pareja Mac, los problemas se resuelven de un modo muy práctico. En caso de aparecer algún elemento digno de enviar al “trashbox”, tendrán que arrastrar la discusión hacia la papelera de reciclaje y se encontrarán con un agradable sonido de victoria. En tanto, las mujeres de Pc siempre tendrán que revisar, dentro de todos los recuerdos de la relación, si en algún espacio –al cual jamás tendrán acceso directo- existen rezagos de aquel inconveniente. Sin tener jamás una confirmación lógica, las mujeres se entregan a la fe para poder seguir adelante.

El deseo por los otros

La monogamia es algo importante para Mac. Con una relación totalmente diseñada de a dos, es casi imposible que una mujer decida compartir a su hombre con cualquiera de sus amigas. Por el contrario, las mujeres PC se manifiestan siempre predispuestas a entregar a su hombre alegando: “Si lográs hacerlo funcionar, te lo regalo”.

La intimidad

La vida sexual de una pareja Mac suele ser muy bien calificada. Sin sobrecalentarse, el hombre Mac sabrá complacer a su mujer con una larga vida de actividad y ningún inconveniente coyuntural. Los encuentros suelen ser fluidos, siempre actualizados con las últimas modificaciones en el Kamasutra digital y, por sobre todas las cosas, sin interrupciones. Las mujeres PC no corren con la misma suerte. “Al principio todo funcionaba medianamente bien. Después empezaron los problemas. No le interesaba innovar, cada vez duraba menos y, muchas veces, tuve que mandarlo al médico porque ni siquiera arrancaba”.

Lo simple vs. Lo complicado

Los hombres Mac se sienten compatibles con cualquier tercero que llegue para mejorar la relación. Al hablar un idioma universal, suelen sufrir mínimas complicaciones a la hora de sincronizarse con lo nuevo. Pc, por el contrario, se siente incómodo frente a la situación y suele hacer las cosas más complicadas para que su mujer desista del intento.

El rendimiento

Un hombre mac tiene la capacidad de poder desarrollar incontables actividades simultáneas sin perder de vista las necesidades de su mujer. Una pareja de Pc tendrá que conformarse con una sola tarea, tomarse un café y esperar a que su marido la finalice, si no muere en el intento.

El amor en tiempos de cólera

Las mujeres Mac encontrarán en su pareja a un personaje siempre activo, en buen estado físico y eternamente deseable. Inclusive en las reuniones familiares podrá deleitarse con los ancestros de su pareja quienes, aunque un tanto diferentes, serán atractivos hombres mayores. Las mujeres de PC no cuentan con la misma suerte. Habiendo prometido amor tanto en la salud como en la enfermedad, destintan diariamente algunas horas para mantener a su pareja protegida de los terribles virus que acechan a su especie.

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Pink Floyd: The Wall | A 30 años

Posted in Reflexiones de Hernán by Hernán on noviembre 30, 2009

Corría el 2002. Mi viejo exaltadísimo ante una noticia que fue fundamental: la visita por primera vez a nuestro país de Roger Waters. Yo no tenía mucha idea de quién era. Mi vieja me dijo “es el bajista de Pink Floyd, los que hacen The Wall”. Fue chorearle el disco a mi viejo y enamorarme, en una décima de segundo. Desde el principio de la melodía introductoria simil cancioncita de cuna que se repite hacia el final de los 80 minutos de la mejor historia conceptual jamás creada, me dí cuenta de que estaba frente a algo único. Claro está que en aquel momento no fui a ver a Waters, y me quedé con no poca calentura, aunque después tendría mi revancha en 2007 cuando lo ví al maestro junto con mi viejo, lo cual fue doblemente importante para mí.

Entre el disco y la película, el concepto del album que hoy cumple 30 años de vida es claro: la alienación que una persona puede sentir respecto a lo que es, las preguntas y cuestiones sobre su pasado, el deber y el querer, las vicisitudes modernas, la guerra, el amor, el sexo… todas las características y vicios occidentales modernas se ponen en jaque en Pink, el protagonista de la obra pergeñada por Waters y Bob Ezrin –quien ofició de co productor externo-. Pero claro está que esto no es una novela, y el aporte del resto de los muchachos es más que claro. La guitarra filosa e inconfundible de David Gilmour presente en solos como Mother, Comfortably Numb y Hey You, bastan para pararle los pelos a cualquiera. Los pases de Nick Mason, uno de los bateros más sutiles que jamás haya agarrado las baquetas, junto con los teclados omnipresentes –pero no saturantes, lo cual no es menor- del recientemente fallecido Richard Wright, completan el concepto musicalmente, dejándolo sin agujeros o falencias. Y aunque uno, como fan cabeza, pueda entender que hay discos mejores de Floyd, sólo el Dark Side of the Moon alcanzó el mismo nivel de universalidad.

En fin, luego de esa maravillosa experiencia que fue escuchar The Wall por primera vez, no es exageración decir que mi vida cambió. Está bien que ya tenía algún acercamiento a este maravilloso género que es el rock progresivo, pero fue el primero que me marcó realmente a fuego y me dio una identidad musical a la que hoy en día me apego. Cada vez que lo escucho le encuentro cosas nuevas y entiendo por qué refleja tanto no sólo al mundo moderno, sino a la típica angustia imposible de eliminar en tanto no haya un cambio que permita de una vez por todas, que cada quién tire abajo su propio muro.

No deja de ser curioso que esta inmensa obra de arte que intenta develar la locura cotidiana en la que vivimos (tópico harto tratado por Waters) se haya convertido en el ícono de consumo que es, siendo que va absolutamente en contra de él. Una vez más, no resta más que sacarse el sombrero ante la perversión e inteligencia del sistema.

En una época en la que lagente tiende a encerrarse detrás de muros cada vez más altos –entiéndase en un doble sentido-, este disco muestra cuáles son las consecuencias. En cualquier caso, a treinta años del muro universalmente reconocido como ícono, es triste ver que algunas cosas no sólo no cambiaron, sino que hasta empeoraron.

Las instituciones siguen siendo picadoras gigantes de carne.

Las personas se siguen ocultando detrás de muros de objetos de consumo, propagados por el terror a sí mismos, al prójimo y a la sociedad.

Las drogas siguen siendo una vía de escape hacia la nada misma.

Y la pared parece estar cada día más alta. Está en nosotros ver qué hay fuera de ella.

Como reflexión final, hay rumores citados en la página oficial de Waters que mantienen que el bajista saldría de gira una vez más en 2010 y 2011, con este mismo disco. Habrá que prender velas.

Muerte y resurrección de Carlos Menem, el chiste de Eblog que dejó en evidencia al periodismo digital argentino

Posted in Reflexiones de Manu by Manu on noviembre 23, 2009


“Che, dicen que se murió Menem”, susurró un colega del medio publicitario para el que escribo. “¿Quién dice?”, preguntó otro. “Eblog”, respondió desde su escritorio quien había tirado la bomba en la redacción. Como Lalo Zanoni, periodista y autor del blog en cuestión, me merecía respeto suficiente, decidí entrar y ver qué es lo que estaba pasando. El título “Menem 1930-2009” y la foto del ex presidente argentino, fueron un condimento desafiante como para, al menos, sembrar la duda en mis redes sociales y comenzar a indagar en otras redacciones sobre el tema. “Trabajo en La Nación y acá están todos locos chequeando el dato”, escribió una lectora anónima en Eblog. “En Infobae están todos moviendo contactos para verificarlo”, confesó en el mismo espacio otro periodista.

Sin certezas, la web se hizo eco de lo que sucedía y las redes sociales explotaron –al ritmo en el que los comentarios en el blog de Zanoni colapsaban-. Según me cuenta la herramienta desarrollada por Google para analizar la cantidad de búsquedas que un término tuvo en una determinada fecha, “Menem” desbordó. Las redes sociales, en tanto, protagonizaron otra batalla. Cinco minutos después de lanzada la noticia, en Twitter ya existían dos trending topics: #turcomuerto y #menem. Una usuaria, rápida de reflejos, reflexionó sobre el tema y denunció que la elección de uno u otro manifestaba una posición con respecto a sus políticas de Estado.

*Fuente: Google / Nótese el incremento de búsquedas.

En tanto, los cientos de twitteos al respecto y las inconmensurables menciones en Facebook, así como también la momentánea aparición de la supuesta fecha de deceso del ex presidente en Wikipedia, no fueron reflejadas en ninguno de los medios digitales que levantan, desde sus fallidos slogans, la bandera del nuevo periodismo. Sin saberlo, Zanoni dejó en evidencia el desprecio que los grandes medios digitales le tienen a sus lectores. En tanto, quedará para un futuro debate cuál será la penalización que los usuarios le pondrán a Eblog en cuanto el autor salga a explicar si se trató de una broma, de una información no verificada o de un hackeo en su cuenta. Sin embargo, y pese a haber eliminado el posteo de la polémica, los lectores siguen manifestando su descontento hacia el blog (espacio que no les fue negado, a diferencia de lo que sucede cuando los lectores quieren criticar la labor del staff de algunos medios digitales).

Pese a que sería injusto e inexacto hablar de “sociedad” –por los exorbitantes niveles de pobreza y escasas, aunque crecientes, conexiones a la Web- una porción de la misma sí se manifestó en Internet. Los medios, de nuevo, respondieron con un silencio de tumba mientras buscaban en sus agendas contactos que les permitiesen conseguir la tan abultada primicia. Estimadísimos colegas, les cuento que el concepto de primicia ya es arcaico.

Nadie pretendía que publicasen, sin verificar, la muerte del ex mandatario. Nadie dice que el periodismo 2.0 es un periodismo que, por la instantaneidad de los hechos, deba perder el imprescindible chequeo de información. Pero no comentar las repercusiones que desató la duda sembrada por Eblog, es –sin analizar políticas editoriales- quitarle el micrófono a una multitud y, por sobre todas las cosas, dejar en evidencia que lejos están de querer entrar al nuevo paradigma de comunicación en donde los usuarios tienen un poder antes restringido y acaparado por el periodismo. En tanto, para publicar las imágenes de los “ciudadanos” sobre hechos recientes –a los que sus equipos de producción no accedieron- o gastar espacio de sus portadas para invitar a los lectores a participar de una encuesta –que jamás será reflejada en una nota- son mandados a hacer.

Mientras que en las redacciones los teléfonos colapsaban, la gente se seguía manifestando. Me pregunto cuál hubiera sido el tratamiento de la información si la gente se hubiera acercado al obelisco –a llorar o festejar-. Supongo que ahí, las cámaras y los micrófonos no hubiesen faltado, ¿por qué? Sencillo: porque esas son manifestaciones tangibles y no digitales. Y esta diferencia, mis estimadísimos autoproclamados periodistas 2.0, no existe. Subestimar la expresión de la gente en la web e intentar conseguir ingresos a su página bautizándose como los “medios de la gente” –en respuesta a la búsqueda de participación que los usuarios comenzaron a manifestar con el auge de las nuevas tecnologías- es quizás una de sus mayores contradicciones.

Habilitar, en algunos casos, espacios para comentarios en las notas, tener foros o incursionar en las redes sociales no es democratizar la información. Repito: de nada sirve tener un Twitter si el único interés es captar la mayor cantidad de “followers” posibles y no leer lo que los usuarios tienen para decir. La actualización “casi al instante” y la web como plataforma de desarrollo no son las únicas diferencias que los separa de los medios en papel. Algunas claves del periodismo digital: la posibilidad de realizar coberturas multimedia, la capacidad de conocer cuáles son los verdaderos intereses de los lectores –reflejados en los rankings de notas que actualizan cada cinco minutos para ver cuán lejos o cuán cerca se encuentran de su competencia- y, por último y más importante, la posibilidad de escuchar a sus lectores.

Ninguna escuela de periodismo enseña hoy lo que significa la ruptura del modelo de comunicación unidireccional. Pocos realmente comprenden lo que significa el nuevo de paradigma al que estamos ingresando y, lo que es peor, la mayoría se abraza a los viejos tiempos en los que el “cuarto poder” manejaba a piaccere la información. La gente está dando batalla de guerra, lo publiquen o no. Por eso, estimadísimos y cómodos periodistas “digitales”, sobrevivirá el más apto. A saber, el que comprenda que la era del “publico lo que quiero” se terminó y que la sociedad está dispuesta a dejar en evidencia a todos y cada uno de nuestros juegos editoriales fallidos.

Mi amiga, el Oso de Quilmes y el “final feliz” de Royal

Posted in Reflexiones de Manu by Manu on noviembre 23, 2009

Un año atrás. Reunión con amigos. Supongo que fue un sábado por la noche. Situación: mesa, charla, algo para tomar y diálogo fluido. De pronto, recuerdo que tengo en la cartera el último número de la revista para la que trabajo y lo expongo para que reciba sus respectivas críticas. En medio del ojeo regular, una amiga señala una foto y pregunta: “¿Quién es?”. Para mi sorpresa, otra comensal –coautora de este espacio- se anticipa a mi respuesta y lo hace con eficiencia. “¿Desde cuándo sabés algo de publicidad?”, le pregunto con ironía. “Amo el show creativo”, me responde con una sinceridad aplastante.

Desde ese día, ella comenzó a poner en evidencia su ya asumida fascinación por el mundo publicitario en cuanto espacio de nuestras vidas estaba disponible. A tal punto que se aprendió los nombres de lo personajes más relevantes de la industria –en parte por mi tendencia a ser muy detallista a la hora de relatar mis jornadas laborales- y cada vez que veía un afiche en la calle me preguntaba: “¿Este lo hizo x?”. Pese a que jamás abandoné mi asombro por esta situación –porque, como dicen, en casa de herrero cuchillo de palo-, lo que sucedió el viernes a la noche me dejó en shock.

Revisando el último número de la revista, Gise se encuentra con un aviso de Quilmes y, como siempre, supo irse por las ramas para demostrarme cuán fuertes pueden ser los mensajes publicitarios. A continuación, el diálogo literal.

Ella: (Ríe) “Uy, el oso de Quilmes”

m.: “¿Qué oso de Quilmes?”

Ella: “¿No la viste? Es muy mala, pero tiene ese algo que todas las publicidades malas tienen”

m.: “¿Qué es?”

Ella: “No lo sé. Son malas, no te gustan pero no podés parar de acordártelas”

m.: “Entonces no son malas, son eficaces” 

Ella: “Sí, pero hay buenas y malas. Cambiando de tema, el otro día hice un test muy bizarro en Facebook”

m.: “¿De esos que te dicen qué clase de fruta sos?”

Ella: “Sí, algo así. Te iba preguntando una serie de cosas y, en función de las respuestas, analizaba tus niveles de felicidad”

m.: “¿Qué te preguntaba?”

Ella: “Era así”

Pregunta: Si estuvieses caminando en el bosque, lo harías con…

Respuesta de Gise: “Migo misma”.

Pregunta: De pronto te encontrás con…

Respuesta de Gise: “El oso de Quilmes”


Pregunta: ¿Qué hacen?

Respuesta de Gise: “Nos ponemos a tomar la nueva Quilmes con boca ancha”.

*Nótese la penetración del mensaje

Pregunta: De pronto vos y “migo” llegan a una casa en el medio del bosque y, al entrar, se encuentran con una mesa repleta de…

Respuesta de Gise: “Golosinas”

(Interrumpo el relato)

m.: “¿Por qué golosinas y no flores?”

Ella: “Hello… Hanzel y Gretel, dulces, bosque… (prepárense para esto) GPS y qué buen final feliz”

Más allá de que la aplicación de la red social no haya sabido analizar las respuestas –supongo que ni el director creativo más optimista esperaba algo así-, finalmente pude comprender la eterna duda que me consumía desde mi niñez: ¿Cómo es que funciona la comunicación publicitaria de las marcas?

I (L) mi shisha

Posted in Reflexiones de Anto, Reflexiones de mi Shisha by mafaldachan on noviembre 19, 2009

Todo empezó como un juego, como una aventura cultural dentro del cuarto de una amiga, pero ahora es un placer íntimo, unas vacaciones surcando las volutas de humo que salen de mi boca.

La shisha, narguila, narguilé, o como quieran llamarlo, es un objeto que implica un lindo momento para uno mismo. Y no es un consolador, mal pensados.

Incluso cuando se fuma en grupo da lugar a la reflexión, a la retrospectiva y a las proyecciones (¿vieron que los sex toys no tenían nada que ver?).

Es increíble sentir como la cabeza se vuelve más ligera y las ideas flotan tranquilas en una nube blanca que uno mueve a gusto y piaccere.

No insistan, no es droga. Lo que uno fuma es tabaco puro, saborizado con miel y esencia de frutas, flores… nada de nicotina, ni de alquitrán.

Es fascinante la variedad de tabacos disponibles. Hay para todos los gustos: de melón, manzana verde o roja, cerezas (demasiado dulce para mí), y hasta hay uno multifrutas, que tiene gusto a Baggio.

También existe el tabaco de jazmines o de rosas (combinados quedan exquisitos), el de anís y hasta el de coca – cola, que nunca probé pero debe ser más raro que el chupetín bolita de Arcor que venía de ese sabor.

Paso a explicar: la narguila es básicamente una botella (llamada“shisha” en árabe), que tiene en su boca un caño símil metal del que sale un boquilla a la que se le conecta una manguera, que a su vez tiene otra boquilla en el otro extremo, por la que se fuma.

En el tope del tubo metalizado, cual cáliz de una flor, se encuentra un receptáculo para el tabaco. Se estiran las hojas dentro de lo posible y se lo recubre con un poco de papel aluminio como el que se usa para cocinar.

Sobre esa preparación se coloca un pedazo más bien chico de carbón encendido. El problema se plantea al momento de comprar dicho carbón: ¿natural o en pastilla?

Todo un dilema, ya que el primero es difícil de prender pero más sano, y el segundo es más cómodo, pero si es de mala calidad se prende sólo en la hornalla de una cocina, y larga humo negro.

Como dije antes, la narguila se puede fumar solo o en compañía. Lo primero tiene la particularidad de permitir la introspección, la mirada sobre uno mismo. Como el mate, pero diferente.

También permite que uno se siente a escribir en la computadora (dice ella, dejando la boquilla sobre el piso de su balcón, desde donde bloguea colgada del wi fi de un vecino).

Fumar en grupo implica mantener algunas costumbres, muy lindas por cierto, del estilo de que el tabaco lo prepara el dueño de la narguila, que sólo se apoya en el suelo o que la manguera se deja en la mesa antes de que la tome otro.

La primera vez que vi una narguila fue en Año Nuevo de 2004, en Grecia, cuando fui a visitar a una amiga. Ella y sus conocidos se reunieron a celebrar y obviamente la shisha estaba en el centro.

Después aprendí que era algo común entre las culturas mediterráneas como la árabe, la judía, la griega y hasta en el sur de España, por motivos que se caen de maduros. La cosa es que es mi aventura cultural, como ya dije antes.

No sé por qué, pero a pesar de la aversión que le tengo a los cigarrillos de tabaco comunes, fumar shisha me gusta. Es inexplicable y por lo tanto es inútil intentar justificarlo: sólo me gusta tomarme unas vacaciones dentro de mí, surcando las volutas de humo para que me lleven, quizás, a la mente de otro, a un mundo amigo.