Proyecto Nada

Se comenta

Posted in Reflexiones de Manu by Manu on enero 21, 2010

Se comenta que soy una persona desdichada. Nunca gané nada en ningún concurso. Si el número elegido era el diez, yo portaba el trescientos. Nunca pasaron mi canción en la radio. Jamás me tocó rendir un oral primera, pese a haber llegado bien temprano y poco dormida a la facultad. El último cigarrillo siempre suele ser el último. El don de la escritura fue algo que pulí desde mi adolescencia. No nací sabiendo lo que sé, tuve que fumarme una biblioteca de quinientos libros. No me arrepiento, pero no fue fácil. Las fotos me suelen salir movidas. Mi sonrisa nunca es elocuente. Jamás recuerdo un chiste, pese a siempre acordarme el principio del mismo –los remates no son lo mío-. La cerveza me viene caliente y cuando pido Coca Zero me ofrecen Pepsi Light. Rechazo “pretendientes” para recibir una revelación mística al año y darme cuenta de que ya no están. Toco la guitarra, pero no paso de los temas de fogón. Una sola vez me tocó ser “dama antigüa” en un acto escolar. Si le pregunto a alguien por su cara de muerto me responde que acaba de fallecer un familiar. No me salen las ecuaciones complejas, por eso me entregué a las letras. Cuando llego al andén, el tren se acaba de ir semi vacío. Siempre vivo con media hora de delay. Pospongo la respuesta de los mails para luego autoconvencerse de que los respondí. Eterna promesa que no cosecha frutos, o sí, quién sabe. Publico sólo el diez por ciento de lo que escribo. El resto, muere en papeles que desparramo por cajones o en viejos documentos de Word que se van eliminando solos. No le puedo poner punto final a la novela. Cuando intenté hacer terapia, el psicólogo me recomendó que piense menos. Sigo pensando demasiado. Soy espontánea y blanco fácil para los conspiradores. Domino el lenguaje escrito pero siempre digo lo que no tengo que decir. También suelo pensar lo que no tengo que pensar. Me cuesta hacerme la idea de que la gente es jodida, por eso arrastro un historial de decepciones que podría entrar en el Récord Guiness en cualquier momento. No me cuesta despertarme a la mañana, pero siempre siento que me falta una hora de sueño. Tiendo a hacer diez mil cosas a la vez y -al mismo tiempo- sentir que no hago nada. Pocas veces me sale bien la comida que cocino. Siempre me roban el taxi. Salgo desabrigada y sin ropa para la lluvia cuando la tormenta se dispara. Me gusta caminar bajo el agua y siempre termino resfriada. Me hubiese gustado vivir en un país en el que pudiera vivir de lo que trabajo. Cuando pido un café me traen una lágrima. Siempre necesito diez minutos de silencio cuando me despierto. Tiendo a rodearme con gente que es feliz hablando cuando recién se levanta. Me gusta dormir la siesta pero nunca tengo tiempo. No me gustan los perros y no me sale disimularlo. Jamás aprobé un examen de “taquito”, las buenas notas siempre fueron consecuencia de largas noches de estudio. Aprendí que el buen promedio en la facultad es algo relativo cuando me tomé un año sabático. Soy más tímida de lo que la gente piensa. Cuando espero con ansias un mail, sólo recibo gacetillas o propuestas para salvar al pájaro carpintero del Congo Belga. Nunca fui el target de una publicidad porque mis ingresos jamás me lo permitieron. Enfrento la vida sabiendo que es improbable que logre la estabilidad económica con la que crecí y con la que vivo bajo el amparo de mis padres. Pese a eso, amo mi profesión. El debate ético es constante. Cuando llego a la esquina, el semáforo ya está en rojo. Aprendí a querer demasiado grande. Si prendo el aire acondicionado tengo frío, si lo apago me da calor. No me gustan los grises, pero detesto ver la vida como un blanco o negro. No creo en el cielo, pero no me atrae la idea del infierno. Nunca creí en Dios. Cuando pasa algo malo, me vence el humor negro. Soy machista y feminista, contradicción propia de una persona que no se considera sexista. Me quejo con constancia. No pretendo mucho de la gente aunque suelen pretender demasiado de mí. Arranqué la vida adulta muy chica y lo comprendí cuando ya era demasiado tarde. Me gusta leer poesía pero no me sale escribirla. No creo en las soluciones mágicas, pero me cansa el vivir intentando. Me molesta que todo tenga precio. Me desanima ver que mucha gente “llega” sin demostrar ningún talento. No me engancha la tele y tampoco tiendo a escuchar músicos nuevos. Todavía no le encuentro un equilibrio a lo digital. Tengo un tocadiscos sin púa. Estudié ruso y me quedó pendiente francés. Se comenta que soy desdichada. Si esto es desdicha, yo soy feliz.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: