Proyecto Nada

Una obra de teatro anti sistema en tres actos

Posted in Reflexiones de Hernán by Hernán on diciembre 22, 2009

Preludio

Paradoja de la vida, si las hay. Situación inicial: cobertura de evento equis, dictada por un brasilero. En cuestión, las novedades -sin dudar, interesantísimas para el cosmos- radican en la utilización de toda la tecnología habida y por haber para monitorear las respuestas y patrones de consumos del consumidor (pun not intended). Desde lecturas termales satelitales hasta cámaras que monitorean los sitios más visitados. Porque claro, se sabe que no hay nada más directo en el marketing que espiar al consumidor de tu preciada marca.

Acto 1: Los marginados de la educación

En cualquier caso, saliendo de ahí, Manu -blogger también presente en este Proyecto- y yo caminamos por la calle Florida. El evento era en Plaza de Mayo, y ambos tenían que llegar hasta Retiro para abordar el Mitre. Por iniciativa mía, le sugerí caminar por Florida, para ver qué había.

Llegando al inicio de dicha calle, se me da por comprar un ramillete de jazmines para mi novia -en el fondo, soy un tierno-. Imitando mi gesto, Manu decide comprar uno igual para la madre. ¿Costo? Dos mangos cada ramo.

– No tengo monedas -dice el vendedor, ante la vista de un billete de cinco pesos-.

– Hagamos una cosa -abro la billetera-. Te doy también una moneda de un mango, y me das dos de vuelto.

– …….

Tras unos instantes de silencio y no sin reticencia, el vendedor -no debía tener más de quince años- acepta, claramente sin tener idea alguno del proceso matemático.

Se cierra el telón.

Acto 2: Historias, historias

Tras esa situación, seguimos nuestro camino por Florida. Llegando a uno de los puestos de vendedores ambulantes, decido también comprarle un vestidito a mi novia -después pregúntense por qué no llego a fin de mes-. Muy amable, la señora se queda hablando con Manu y conmigo.

Vendedora: – Decime una cosa, ¿sos vendedor?

Yo: – Eeeem, no. ¿Por?

Vendedora: – No, por como te desenvolvés.

Manu y yo: – Es que somos periodistas.

Vendedora: – ¡Aaaah! Chicos, ustedes tendrían que escribir sobre todo lo que pasa acá. Pasan cosas todos los días, hay quilombos con la policía, con los vendedores, con los transas… no es nada fácil estar acá.

Tras concederle la razón, argumentamos que por una cuestión del medio en el que escribíamos no sería posible, pero que no dudábamos de la veracidad de dichos argumentos. Luego de afectuosos saludos y sonrisas, seguimos nuestro camino.

Se cierra el telón.

Acto 3: De cómo en la calle Florida se armó un mitín anti UCEP


Llegando a Corrientes, y comentando los diferentes mundos que hay en un solo mundo, nos encontramos con un puestero -claramente brasilero: afroamericano y parlante de un portuñol chapuceado- que vendía cartucheras de Mafalda. Nos paramos a ver qué había, y se me dio por elegir una -que, como fui más rápido de manos, le gané a Manu en la elección-. Mientras ella se agachaba para ver más motivos, yo pispeo dos sombras que se acercan, de azul/negro, enfierradas y sin la menor identificación.

Agente 1: – Policía Federal. ¿Tiene autorización?

Vendedor: – No, pero, ¿por qué empieza a ver por acá?

Agente 1: – Porque sí. A todos les está molestando.

Vendedor:  – A nadie le molesta.

Agente 1: – Sí. Así que si no tenés nada, vas levantando tus cositas y te vas.

Vendedor: – Pero si yo acá estoy tranquilo, ganándome el sueldo.

Agente 1: – (patea la mochila con las cosas del vendedor) Mirá, a mí no me importa un carajo.

Vendedor: – (se levanta con vehemencia y le clava la mirada al policía) ¿Por qué me pateás las cosas?

Agente 1: – Mirá, a mí no me ponés esa miradita. Acá las cosas son así, si no te gusta, volvete a tu país, ¿está clarito?

Vendedor: – ¡Yo te estoy tratando con respeto!

Agente 1: – No me levantés el tonito. Acá es así. Y no se te ocurra mirarme así que a mí no me vas a hacer arrugar. Yo tengo secundario completo, ¿vos qué tenés, eh? Andá, levantá tus cositas y rajá de acá.

Agente 2: – Dale que sino te labramos una acta de contravención.

Vendedor: – (empieza a levantar las cosas) ¡Pero yo te estoy tratando con respeto, no me pateés las cosas!

Agente 1: – Yo no te pateé nada.

Manu: – Sí que se los pateó, yo lo ví.

Agente 1: – No, yo no pateé nada, ¿o vos lo viste?

Yo: – Así es, yo también lo ví.

Transeúnte 1, 2 y 3: – Yo también.

Transeúnte 1: – Es una falta de respeto lo que usted está haciendo, oficial. Usted supuestamente tiene que proteger, no hacer estas cosas.

Agente 1: – Pero el señor está acá instalado sin permiso…

Transeúnte 2: – Como sea, usted no tiene derecho a patearle así las cosas. A ver, dígame, ¿por orden de quién está acá?

Agente 1: – Del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Transeúnte 1: – ¿Y por qué empezó por acá?

Transeúnte 3: – Es obvio que lo hizo porque el señor es de otro color.

Agente 1: – De ninguna manera, empezamos acá porque empezamos por acá.

Transeúnte 3: – Qué justificación. En vez de estar robando, que es donde ustedes supuestamente tendrían que estar, protegiendo, están acá haciéndole esto a un pobre tipo que está laburando.

Agente 1: – En cualquier caso, nosotros cumplimos órdenes.

Manu: – Bueno, ¿sabe qué? Yo soy periodista. Hagamos una cosa: deme sus datos, por favor.

Agente 1: – No lo tengo.

Yo: – Ah, genial. ¿O sea que se supone que te tenemos que creer que sos policía?

Agente 1:- Sí, es que…

Yo: – Perfecto. Ustedes tienen la obligación de salir debidamente identificados, vos no tenés placa ni nada, ¿y lo estás apurando a este tipo porque no tiene documentos?

Agente 1: – Eeemm…

Agente 2: – Bueno, sabés qué, voy a buscar al supervisor.

Todos: – ¡Llamalo por handy!

Agente 2: – El handy no está para eso.

Todos: – ¿Y para qué está entonces?

Agente 2: – Es que no nos podemos comunicar con él.

Agente 1: – Aparte, es mentira que lo maltratamos.

Manu: – Lo vimos todos.

Yo: – La discriminación fue impresionante. ¿Sabes qué? Yo tengo un terciario completo, que es más que un secundario. Así que bajo el mismo criterio mandate a mudar y no rompás las pelotas.

Agentes 1 y 2: – No dijimos nada.

Como conclusión, el agente 2 se fue y no volvió, el 1 nos dio un nombre y número de placa que no necesitamos ni corroborar para saber que es trucho (Martínez es un apellido genérico como pocos, y el número era claramente fruta). Lagente, la tan dichosa lagente, por una vez se paró adelante de la cana. Bah, cana: uniformados no identificados, en la era fascista de Macri, no era demasiado difícil deducir que estos señores eran de la UCEP, órgano parapolicial supuestamente desmantelado.

Se cierra el telón.

Epílogo

Con un sabor agridulce, seguimos rumbo a Retiro, completamente anonadados por lo que habíamos visto. Porque por un lado, Manu que unos instantes antes reflexionaba sobre cómo habría sido vivir en los ’70, lo paladeó en carne propia; por el otro, yo que cada día tengo menos fé en la humanidad, tuve una pequeña luz de esperanza. Todavía hay gente que se le planta adelante a las injusticias, a las inequidades, incluso si sus máximos exponentes portan una 9 milímetros y no tienen identificación alguna. Decididamente, los que tienen miedo son ellos.

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5 comentarios

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  1. La Vale said, on diciembre 22, 2009 at 11:52 pm

    La verdad que estoy entre asombrada, perpleja y a la vez, espantada pero sin embargo es a la vez TAN cotidiano.

    No sé ni cómo ordenar el remolino de cosas que me están pasando por la cabeza en este mismomomento. Lo único que puedo tirar ahora es que lo de l gente me llamó la atención. Es la esperanza de que en algún momento vamos a reaccionar como sociedad, no sólo cuando nos tocan el bolsillo.

  2. Narguila said, on diciembre 23, 2009 at 12:19 am

    Cuanta impunidad con tan poco(?) poder, de imaginar lo que podria llegar a hacer este tipo en la Presidencia me da escalofrios.

  3. Narguila said, on diciembre 23, 2009 at 12:20 am

    pd= estaba hablando de Macri, aunque era medio obvio

  4. Pablo said, on diciembre 23, 2009 at 7:20 am

    Bueno, se va a venir más de eso, pero en la provincia de Bs As, si la gente lo vota al colorado Francisco “alica-alicate” de Narváez y su idea de las “comisarías móviles” en containers.

  5. Piter said, on febrero 19, 2010 at 2:48 pm

    Es absolutamente creíble, pero no lo puedo creer.


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