Pink Floyd: The Wall | A 30 años

Corría el 2002. Mi viejo exaltadísimo ante una noticia que fue fundamental: la visita por primera vez a nuestro país de Roger Waters. Yo no tenía mucha idea de quién era. Mi vieja me dijo “es el bajista de Pink Floyd, los que hacen The Wall”. Fue chorearle el disco a mi viejo y enamorarme, en una décima de segundo. Desde el principio de la melodía introductoria simil cancioncita de cuna que se repite hacia el final de los 80 minutos de la mejor historia conceptual jamás creada, me dí cuenta de que estaba frente a algo único. Claro está que en aquel momento no fui a ver a Waters, y me quedé con no poca calentura, aunque después tendría mi revancha en 2007 cuando lo ví al maestro junto con mi viejo, lo cual fue doblemente importante para mí.
Entre el disco y la película, el concepto del album que hoy cumple 30 años de vida es claro: la alienación que una persona puede sentir respecto a lo que es, las preguntas y cuestiones sobre su pasado, el deber y el querer, las vicisitudes modernas, la guerra, el amor, el sexo… todas las características y vicios occidentales modernas se ponen en jaque en Pink, el protagonista de la obra pergeñada por Waters y Bob Ezrin –quien ofició de co productor externo-. Pero claro está que esto no es una novela, y el aporte del resto de los muchachos es más que claro. La guitarra filosa e inconfundible de David Gilmour presente en solos como Mother, Comfortably Numb y Hey You, bastan para pararle los pelos a cualquiera. Los pases de Nick Mason, uno de los bateros más sutiles que jamás haya agarrado las baquetas, junto con los teclados omnipresentes –pero no saturantes, lo cual no es menor- del recientemente fallecido Richard Wright, completan el concepto musicalmente, dejándolo sin agujeros o falencias. Y aunque uno, como fan cabeza, pueda entender que hay discos mejores de Floyd, sólo el Dark Side of the Moon alcanzó el mismo nivel de universalidad.
En fin, luego de esa maravillosa experiencia que fue escuchar The Wall por primera vez, no es exageración decir que mi vida cambió. Está bien que ya tenía algún acercamiento a este maravilloso género que es el rock progresivo, pero fue el primero que me marcó realmente a fuego y me dio una identidad musical a la que hoy en día me apego. Cada vez que lo escucho le encuentro cosas nuevas y entiendo por qué refleja tanto no sólo al mundo moderno, sino a la típica angustia imposible de eliminar en tanto no haya un cambio que permita de una vez por todas, que cada quién tire abajo su propio muro.
No deja de ser curioso que esta inmensa obra de arte que intenta develar la locura cotidiana en la que vivimos (tópico harto tratado por Waters) se haya convertido en el ícono de consumo que es, siendo que va absolutamente en contra de él. Una vez más, no resta más que sacarse el sombrero ante la perversión e inteligencia del sistema.
En una época en la que lagente tiende a encerrarse detrás de muros cada vez más altos –entiéndase en un doble sentido-, este disco muestra cuáles son las consecuencias. En cualquier caso, a treinta años del muro universalmente reconocido como ícono, es triste ver que algunas cosas no sólo no cambiaron, sino que hasta empeoraron.

Las instituciones siguen siendo picadoras gigantes de carne.
Las personas se siguen ocultando detrás de muros de objetos de consumo, propagados por el terror a sí mismos, al prójimo y a la sociedad.
Las drogas siguen siendo una vía de escape hacia la nada misma.
Y la pared parece estar cada día más alta. Está en nosotros ver qué hay fuera de ella.
Como reflexión final, hay rumores citados en la página oficial de Waters que mantienen que el bajista saldría de gira una vez más en 2010 y 2011, con este mismo disco. Habrá que prender velas.
Reitero lo que te escribi antes en el facebook: Primer punto: no es facil hacer exaltar a tu papa. Segundo: estamos hablando de un icono de la musica que fue (me atrevo a asegurar) parte de la vida de casi todo aquel que pertenezca a mi generacion y que nos hizo sentir la angustia de ese muro interno-externo existente en la decada del 80, entre otras cosas. Tercero: perdon por “lavarte el … Seguir leyendo…cerebro” desde que estuviste en mi panza! Cuarto:…llegaremos a ver el dia en que los muros realmente se derriben? Quinto: me encanta tu estilo para escribir. Sexto: te quiero, hijo, estoy tan orgullosa de aquello en lo que te convertiste pese a nosotros, tus padres! Que lo sepa el mundo!
Gran nota, amigo mío. Poco puede agregarse sobre el álbum que no se haya dicho ya. Así que me permito solamente agregar lo siguiente:
YO FUI A VELEZ EN 2002. Mamita si habrá estado bueno.
Gran abrazo, siga así.